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La organización del sistema educativo y el fracaso escolar

Los profesores españoles imparten un 5,5% más horas de clases que la media de los profesores de los países de la OCDE, pero están un 9% menos de horas en sus centros realizando tareas de organización, coordinación, planificación, atención a estudiantes y padres, etc., lo que equivale a que los profesores  de  los países de la OCDE están de media unas 250 horas anuales más que los españoles en sus centros realizando actividades de este tipo.

El profesorado de primaria y secundaria tiene en España una jornada de 37,5 horas semanales (aunque en los centros no es habitual que estén más de 30 horas, porque el resto son para ellos horas de libre disposición).

Los estudiantes de secundaria, por su parte, tienen 31 horas semanales lectivas, por tanto pasan habitualmente al menos una hora más en los centros que la mayoría de sus profesores. También este número de horas lectivas es mayor que el de la mayoría los estudiantes del resto de los países de la OCDE. Además, los estudiantes españoles dedican más tiempo al estudio y a la realización de deberes fuera del centro que la media de esos estudiantes, 6,9 horas (dos horas más a la semana, y en comparación con Finlandia 4 horas más). Si tenemos en cuenta que la mayoría de los estudiantes realizan una o varias actividades extraescolares, tenemos que los estudiantes españoles  realizan habitualmente jornadas de más de 40 horas semanales, que se extienden incluso durante el fin de semana.

Estas diferencias muestran, por una parte, que para los países de nuestro entorno es más importante el trabajo que realizan los profesores en sus centros fuera de las aulas, que las clases impartidas como tal. Y, por otra parte, que los estudiantes españoles tienen jornadas tan largas o más que las de los adultos.

Por otra parte, los estudiantes españoles además de ser de los que más horas lectivas tienen, son también los que tienen jornadas escolares más intensas, en otros países con un número similar o menor de horas estas se reparten a lo largo de más semanas lectivas (en España se reparten en 37 semanas mientras que hay países que lo hacen en 42), lo que significa una jornada escolar menos intensa. Además, en España son mayoritarios los centros con jornada continua, lo que hace que la jornada escolar sea aún más intensiva. Este tipo de jornadas y su distribución a lo largo del curso académico supone que, por ejemplo, los estudiantes con dificultades dispongan de poco tiempo para ponerse al día durante el curso. Una distribución menos intensiva de la carga horaria que tienen que realizar los estudiantes, permitiría una mayor flexibilidad a los centros en la organización de la jornada escolar que facilitaría que pudiera haber, por ejemplo, más sesiones de apoyo individual a aquellos estudiantes que lo requieran, que se pudieran implantar metodologías que faciliten el aprendizaje activo de los estudiantes (trabajos colaborativos, por proyectos, etc.).

Los Informes PISA muestran, a su vez, que el número medio de horas que los estudiantes dedican a hacer deberes o tareas de estudio establecidas por los profesores, tiende a no estar relacionada con el rendimiento general de los sistemas educativos de los países. Esto implica que son otros los factores que determinan más ese rendimiento, factores como la calidad de la docencia, la organización y la planificación de los centros y del currículum escolar, etc. Es más, es probable que el elevado número de horas que tienen que dedicar los estudiantes fuera del horario escolar contribuya a incrementar la brecha en el rendimiento académico entre estudiantes con diferentes condiciones socioeconómicas, al no disponer de los mismos apoyos y condiciones para la realización de los deberes y tareas relacionadas con el estudio.

A la luz de este contexto, los relativamente bajos resultados de los estudiantes españoles en las pruebas PISA y el elevado fracaso escolar existente en España, no se deben por tanto a una falta de dedicación o esfuerzo por parte de los estudiantes. Sino a la falta de eficacia y eficiencia del sistema educativo español, al poner el énfasis en el número (cantidad) de clases que se imparten y tareas que tienen que realizar los estudiantes fuera del horario escolar, en detrimento de la calidad de las actividades educativas y la planificación de las estrategias de aprendizaje.

Fuente: Indicadores correspondientes a 2012 elaborados a partir de datos del Instituto Nacional de Evaluación Educativa, y del Informe PISA.

(Si lo deseas puedes comentar el artículo, tus comentarios serán bienvenidos, y si quieres vincular el artículo a tu web o blog, puedes hacerlo sin ningún problema). Correo de contacto: fracasoacademico@gmail.com 


					

3 comentarios el “La organización del sistema educativo y el fracaso escolar

  1. Los problemas del sistema educativo español son tantos y tan variados que fijarse en un solo elemento del mismo da a entender cierta predisposicion al resultado final.
    La locura de normativa y legislacion que estamos sufriendo, elaborada siempre al margen del profesorado, ha creado una desmotivacion sin precedentes. La politica, los politicos, han invadido el sistema como fuente productiva de votos e impiden su normal funcionamiento como sistema “educativo”. La inspección ha desaparecido como cuerpo técnico y se ha convertido en transmisor de las directrices políticas de la administración; la administración implanta planes florero (bilingüismo…) que solo son un engaño; los directores de los centros que se oponen a la administración son apartados, desde la admunistración se potencia el amiguismo sin importar la valía… faltan recursos de todo tipo en los centros, entre ellos profesores suficientes para atender la diversidad: se trata a todos los centros por igual con unas ratios preestablecidas, pero ningun centro es igual a otro… se pasa de Primaria a la ESO como si fuera una caida al abismo: mas horas de clase, mas profesores, mas alumnos en la clase, cuando los alumnos están màs desorientados…. etc. Etc… etc…

    • Efectivamente, los problemas del sistema educativo español muchos y variados, en esta web se abordan de manera especifica los que están más relacionados con el fracaso escolar, y como se puede ver se apuntan numerosos de ellos.
      Ahora, el que el número de problema sea elevado no parece que sea escusa para no abordar e intentar solucionar el fracaso escolar que afecta a tantos miles de niños.

  2. Es una realidad apabullante, nuestro sistema educativo produce fracaso escolar. Las causas? Muchas, aunque no tantas como para no poder realizar un buen análisis que nos lleve a propuestas de cambio y mejora en muchas áreas.
    El articulo creo que recoge aspectos muy interesantes con los que estoy totalmente de acuerdo. Es más nuestro sistema educativo cumple a la perfección con otro requisito: preparar a sus alumnos para la vida, especialmente la laboral. Por lo que en el futuro serán trabajadores agotados de horas en el puesto de trabajo, sin tener en cuenta la efectividad de su trabajo ni la calidad del mismo. Por cierto lo que les ocurre a nuestros profesores.

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