La organización del sistema educativo y el fracaso escolar

Los maestros españoles imparten un 13,4% más de horas de clases que la media de los maestros de los países de Unión Europea (22), y los profesores de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) un 6,3%. Además lo hacen en cursos que duran 37 semanas, mientras que sus homólogos de varios países de la UE lo hacen en cursos que duran 40 semanas. Eso incide en que el horario laboral reglamentado de los docentes españoles sea un 10,5% menor que el de la media de los docentes de la UE(22) en el conjunto de cada curso, ello implica que sus jornadas laborales son mucho más intensas: tienen que impartir en torno 25 horas lectivas a la semana (en educación primaria) y 20 en ESO, y permanecer en sus centros unas 5-8 horas a la semana hasta completar unas 30 horas/semana, quedándoles 7,5 horas semanales de libre disposición para preparar clases, corregir ejercicios o pruebas, etc.

Así, los profesores de la ESO disponen de 168 horas anuales menos dentro de su horario laboral reglado para actividades no lectivas que la media de sus pares en la UE(22). Como consecuencia, los docentes españoles pasan menos horas en sus colegios e institutos realizando tareas de organización, coordinación, planificación, atención a estudiantes y padres, etc.

Estas tareas de planificación, organización, coordinación, etc. de la docencia se ven condicionadas en España además por la situación laboral del profesorado (aproximadamente el 24% de la plantilla se encuentre en situación de interinidad), y la alta movilidad del profesorado durante buena parte de su carrera profesional. Lo que conlleva que haya a su vez una alta rotación del profesorado de los centros y que muchos de estos profesores no puedan participar en esas tareas de planificación, etc. ni en la parte final del curso ni al comienzo del mismo, porque son despedidos al finalizar el mes de junio y contratados con el comienzo del periodo lectivo del nuevo curso.

Por su parte, los estudiantes de ESO tienen 31 horas semanales lectivas, por tanto pasan habitualmente al menos una hora más en los centros que la mayoría de sus profesores. También este número de horas lectivas, en el cómputo de un curso, es un 15,4%  mayor que el de la media del resto de los países de la UE(22). Pero, además, como ya se ha indicado, en España se reparten en tan solo 37 semanas mientras que hay países que lo hacen en 40, teniendo los mismos días lectivos. A ello hay que añadir que en España son mayoritarios los centros con jornada continua con solo una pausa de una media hora, lo que hace que la jornada escolar sea aún más intensiva.

A su vez, los estudiantes españoles dedican más tiempo al estudio y a la realización de deberes fuera del centro que la media de los estudiantes europeos, 6,9 horas (dos horas más a la semana, y en comparación con Finlandia 4 horas más). Si tenemos en cuenta que la mayoría de los estudiantes realizan una o varias actividades extraescolares, tenemos que los estudiantes españoles realizan habitualmente jornadas de más de 40 horas semanales, que se extienden incluso durante el fin de semana. Todo esto hace que  los estudiantes españoles además de ser de los que más horas lectivas tienen, sean también los que tienen jornadas escolares y extraescolares más intensas.

Este tipo de jornadas y su distribución a lo largo del curso académico supone que, por ejemplo, los estudiantes con “dificultades” dispongan de poco tiempo para ponerse al día durante el curso. Una distribución menos intensiva de la carga horaria que tienen que realizar los estudiantes, permitiría una mayor flexibilidad a los centros en la organización de la jornada escolar que facilitaría que pudiera haber, por ejemplo, más sesiones de apoyo individual o en grupos reducidos a aquellos estudiantes que lo requieran, que se pudieran implantar metodologías que faciliten el aprendizaje activo de los estudiantes (trabajos colaborativos, por proyectos, etc.).

Estas diferencias muestran, por una parte, que para los países de nuestro entorno es “más importante” el trabajo que realizan los profesores en sus centros fuera de las aulas, que las clases impartidas como tal. Y, por otra parte, que los estudiantes españoles tienen jornadas tan largas o más que las de los adultos.

Los Informes PISA apuntan, a su vez, que el número medio de horas que los estudiantes dedican a hacer deberes o tareas de estudio establecidas por los profesores, tiende a no estar relacionada con el rendimiento general de los sistemas educativos de los países. Esto hace suponer que son otros los factores que determinan más ese rendimiento, factores como la calidad de la docencia, la organización y la planificación de los centros y del currículum escolar, etc. Es más, es probable que el elevado número de horas que tienen que dedicar los estudiantes fuera del horario escolar contribuya a incrementar la brecha en el rendimiento académico entre estudiantes con diferentes condiciones socioeconómicas, al no disponer de los mismos apoyos y condiciones para la realización de los deberes y tareas relacionadas con el estudio.

A la luz de este contexto, los relativamente bajos resultados de los estudiantes españoles en las pruebas PISA y el elevado fracaso escolar existente en España, no se deben por tanto a una falta de dedicación o esfuerzo por parte de los estudiantes. Sino a la falta de eficacia y eficiencia del sistema educativo español, al poner el énfasis en el número (cantidad) de clases que se imparten y tareas que tienen que realizar los estudiantes fuera del horario escolar, en detrimento de la calidad de las actividades educativas y la planificación de las estrategias de aprendizaje.

Las mejoras que requiere nuestro sistema educativo pasan por una reducción del número de las horas lectivas, por un calendario escolar más laxo, por un incremento de la estabilidad del profesorado y una disminución de su movilidad, por la reducción y/o coordinación de asignaturas y por una planificación más acorde a las necesidades de los estudiantes y en la que se implique el conjunto del profesorado.

 

Fuente: Ministerio de Educación y Formación Profesional, Panorama de la educación Indicadores de la OCDE 2018.

(Si lo deseas puedes comentar el artículo, tus comentarios serán bienvenidos, y si quieres vincular el artículo a tu web o blog, puedes hacerlo sin ningún problema). Correo de contacto: fracasoacademico@gmail.com 


					

8 comentarios el “La organización del sistema educativo y el fracaso escolar

  1. Los problemas del sistema educativo español son tantos y tan variados que fijarse en un solo elemento del mismo da a entender cierta predisposicion al resultado final.
    La locura de normativa y legislacion que estamos sufriendo, elaborada siempre al margen del profesorado, ha creado una desmotivacion sin precedentes. La politica, los politicos, han invadido el sistema como fuente productiva de votos e impiden su normal funcionamiento como sistema “educativo”. La inspección ha desaparecido como cuerpo técnico y se ha convertido en transmisor de las directrices políticas de la administración; la administración implanta planes florero (bilingüismo…) que solo son un engaño; los directores de los centros que se oponen a la administración son apartados, desde la admunistración se potencia el amiguismo sin importar la valía… faltan recursos de todo tipo en los centros, entre ellos profesores suficientes para atender la diversidad: se trata a todos los centros por igual con unas ratios preestablecidas, pero ningun centro es igual a otro… se pasa de Primaria a la ESO como si fuera una caida al abismo: mas horas de clase, mas profesores, mas alumnos en la clase, cuando los alumnos están màs desorientados…. etc. Etc… etc…

  2. Es una realidad apabullante, nuestro sistema educativo produce fracaso escolar. Las causas? Muchas, aunque no tantas como para no poder realizar un buen análisis que nos lleve a propuestas de cambio y mejora en muchas áreas.
    El articulo creo que recoge aspectos muy interesantes con los que estoy totalmente de acuerdo. Es más nuestro sistema educativo cumple a la perfección con otro requisito: preparar a sus alumnos para la vida, especialmente la laboral. Por lo que en el futuro serán trabajadores agotados de horas en el puesto de trabajo, sin tener en cuenta la efectividad de su trabajo ni la calidad del mismo. Por cierto lo que les ocurre a nuestros profesores.

  3. No hay peor mentira que una verdad a medias:

    Si se dedican 250 horas anuales más a labores no lectivas, suponiendo 42 semanas (el máximo de semanas por curso) suponen 6 horas a la semana. Lo que hace 16 horas semanales a tareas no lectivas (los profesores españoles les dedicamos 10 horas). O en el extranjero dan muy poquitas clases, o no sé como se lo montan.

    El profesorado en España no tiene un resto de horas de ‘libre disposición’. Tiene una media de 7,5 horas de trabajo semanal en casa en el que hay que preparar las clases, actividades, materiales, pruebas escritas… además de su corrección y completar lo que no ha dado tiempo en el centro educativo: informes, memorias, programaciones…

    Los alumnos no tienen 31 horas lectivas semanales: tienen 30 horas lectivas. Las mismas que de permanencia tienen los docentes. Si un alumno hace actividades extraescolares lo hace por que quiere o porque quieren sus padres. Actividades como fútbol, guitarra o judo. Asimilar esas horas al trabajo escolar es como contar como hora de trabajo las que uno dedica a ir al cine o a cenar con los amigos. Así que no, los alumnos no tienen jornadas más largas que los profesores o los adultos en general.

    Dudo mucho que en el resto de los países le den más importancia al trabajo no lectivo del profesorado que a la docencia directa. Y si lo hacen.. pues están equivocados. La labor del docente debe centrarse en el aula.

    Cierto que el periodo lectivo es muy intenso y, seguramente, corto porque centra muchas horas en pocas semanas. Pero hacerlo más largo no va a mejorar nada: ni los alumnos con dificultades van a ponerse al día, ni se va a dar una atención más personalizada, ni habría más sesiones de apoyo individual: porque eso depende del número de profesores y sus horas lectivas. Si no hay desdoble de grupos, agrupamientos flexibles o apoyos es porque no hay profesores para impartirlos y da igual si el curso tiene 30, 40 o 50 semanas.

    No sé si el informe PISA indica que el número de horas que los estudiantes dedican a hacer deberes tiene algo que ver con el rendimiento del sistema educativo (sea eso lo que sea y se mida como se mida), pero sí hay estudios que dicen que los deberes mejoran el rendimiento académico de los alumnos. Quizás el rendimiento del sistema educativo no tenga nada que ver con el rendimiento escolar de los estudiantes.

      • El artículo no aportada datos, sólo opiniones, por cuanto no hay una sola referencia. En ese sentido, le puedo reconocer que también aporto opiniones… pero le voy con los datos:
        Sobre el horario del profesorado. Establecido en 37.5 horas semanales de las que 30 son de obligada permanencia en el centro. http://www.adideandalucia.es/normas/ordenes/orden%204-9-1987%20Jornada%20docente.htm
        Puesto que el Real Decreto Ley 14/2012 estableció que el profesorado debía tener 20 horas lectivas semanales, quedan 10 horas de permanencia en el centro que se dedican a: claustros, reuniones de departamento o de áreas, reuniones con padres, con alumnos… Como hay unas 37 semanas de clase, eso suponen 370 horas al año de coordinación y tareas no lectivas. Según usted, en otros países son 250 horas más: 370 + 250 = 620 horas. Si tenemos las mismas semanas lectivas son 16 horas y cuarto semanales a reuniones y coordinación. No me explico de dónde sacan tiempo para dar clases, si ya más de la mitad de su horario va en coordinación. A no ser que no den 20 horas lectivas semanales.
        Sobre el calendario escolar: 175 días lectivos. Entre 37 y 38 semanas y 1050 horas lo que hacen 6 horas lectivas diarias, 30 semanales, nunca 31. http://www.adideandalucia.es/normas/decretos/Decreto301-14julio2009calendariojornadaescolar.pdf
        Sobre el efecto positivo de los deberes en el rendimiento escolar de los alumnos, por ejemplo
        Cooper, H., Robinson J. C. y Patall, E. A. (2006). Does homework improve academic achievement? A synthesis of research, 1987-2003. Review of Educational Research, 76(1), 1-62.
        Suárez Fernández N. (2015) Deberes escolares y Rendimiento académico en estudiantes en educación obligatoria, Universidad de Oviedo, Departamento de Psicología

        Que los demás países den más importancia al periodo lectivo que al no lectivo creo no necesita justificación. De la misma forma que no necesita justificación que para poder aplicar medidas de atención a la diversidad como clases de apoyo, desdobles, etc es necesario más profesorado, no cambiar el calendario escolar o su jornada.

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