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Familia y “éxito escolar”

Las madres y los padres no deben mirar para otra parte cuando les toca ejercer de educadores, no es razonable, ni conveniente, ni éticamente aceptable. Los padres y las madres tienen una responsabilidad de la que no deben abdicar. Delegar, derivar o depositar toda la responsabilidad educativa de los hijos en las escuelas, colegios o institutos, como si estos fuera el único espacio para su aprendizaje, no tiene sentido, los profesores no pueden ni tienen que enseñarlo todo.

La educación es una tarea compartida, y muchas de las cosas que queremos que aprendan los niños y  los jóvenes tendrán que enseñárselas en casa, y no siempre con palabras, sino a menudo con el ejemplo. Como muy bien lo ejemplifica Carlos Arroyo, la Constitución puede enseñarse en clase, pero a ser un buen ciudadano se aprende en casa; la Semana de la Solidaridad puede celebrarse en los centros, pero la sensibilidad social contra todo tipo de discriminación se aprende también en casa; el debate civilizado se puede practicar en clase, pero el respeto a la diferencia razonable de ideas se aprende en la familia; en las escuelas e institutos les enseñarán a los niños y jóvenes a resolver problemas, etc., pero la utilización de esos conocimientos con un sentido democrático, cooperativo o con espíritu emprendedor tendrán que aprenderlo en otros ámbitos.

La mejor forma como las madres y los padres pueden contribuir al “éxito académico de sus hijos” es siendo un ejemplo para ellos, dando ejemplo con su comportamiento, poniendo en práctica y valorando el modelo cultural que se trabaja en las escuelas, colegios e institutos. Esto significa que es conveniente no descuidar cuestiones como:

  1. Transmitir a los hijos expectativas elevadas de formación, y nunca minusvalorar la utilidad y la importancia de la formación académica. Los comentarios que cuestionan la relevancia del aprendizaje y el “conocimiento”, contribuyen de manera decisiva a que los jóvenes piensen que es más importante el dinero y el trabajo inmediato que su formación.
  2. Preguntar e interesarse por las cuestiones concretas que estudian los hijos, y valorar al mismo tiempo su interés e importancia. Si los niños y los jóvenes no ven valorado de manera continuada el objeto de su esfuerzo, este puede perder fácilmente interés para ellos.
  3. El que los niños y los jóvenes vean dentro del propio hogar que sus padres también estudian y se forman, y tengan de esta forma la percepción de que esta es una actividad normal. Los padres no deben descuidar su propia formación continua, realizado cursos ligados a su profesión, de idiomas, unos estudios universitarios, etc. es el mejor ejemplo que pueden dar a sus hijos de la importancia que tiene lo que hacen y también de cómo estudiar.
  4. El tipo de ocio que se promueve en el hogar. Este deberían contemplar actividades que directa o indirectamente refuerzan el modelo cultural en el que se sustenta el sistema educativo. En este sentido es altamente aconsejable que los hijos vean que sus padres leen prensa, literatura, etc.; que en la televisión se opte con frecuencia por el visionado de  programas culturales e informativos; se organicen visitas a museos, exposiciones, conciertos de música; se vaya al teatro y al cine a ver espectáculos con algún interés cultural; etc.
  5. Comentar e incluir en las conversaciones con los hijos todos los temas y cuestiones anteriores, para que poco a poco se vayan formando parte de sus vidas.
  6. No hacer los deberes con los hijos, esto no les ayuda a desarrollar su autonomía, que es  uno de los objetivos fundamentales de la educación. Una cuestión diferente es prestarles una ayuda puntual, u orientarles sobre como organizar su tiempo o el estudio.
(Si lo deseas puedes comentar el artículo, tus comentarios serán bienvenidos, y si quieres vincular el artículo a tu web o blog, puedes hacerlo sin ningún problema). Correo de contacto: fracasoacademico@gmail.com 

2 comentarios el “Familia y “éxito escolar”

  1. Estoy bastante de acuerdo con los puntos expuestos. Pero el último, por mi propia experiencia, lo veo bastante difícil de llevar a cabo. Y es que compruebo muchas veces que los niños viene de clase si saber resolver las distintas cuestiones que se le plantean en los deberes. Y me consta que hay muchos padres a los que les ocurre lo mismo. ¿Cómo lo hacemos? Porque creo que los padres también estamos haciendo de profesores en casa

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