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5 maneras fáciles de frustrar a un estudiante

Los profesores y los padres en nuestro afán de que los menores aprendan propiciamos situaciones, o directamente ejercemos sobre ellos acciones, que les frustran, y les llevan a rechazar todo aquello que se relacione con el aprendizaje que queremos que realicen en las escuelas, colegios, institutos o en el ámbito familiar.

Salvador Rodríguez sintetiza de manera breve y clara en su blog (http://salvarojeducacion.blogspot.com.es/2013/10/5-maneras-faciles-de-frustrar-un-alumno.html?spref=tw) cinco de las principales “situaciones educativas” con las que habitualmente frustramos a nuestros niños y jóvenes, aunque en la mayoría de los casos no seamos conscientes de ello, muchas de ellas forman parte de eso que se ha dado en llamar el “currículum oculto” de nuestro sistema educativo:

1. Etiquetar a los alumnos suele provocar lo que se conoce como efecto pigmalión negativo, lo que puede provocar una autoestima baja. Deberíamos desterrar de la escuela (y también de la educación en el ámbito familiar) expresiones del tipo “No te enteras de nada…”, “No sirves para nada…”, “No sabes hacer nada…”, “Nunca llegarás a nada…”.

Es importante tener siempre presente que las expectativas que un docente tiene sobre sus alumnos suelen acabar cumpliéndose.

2. Impedir sistemáticamente a los alumnos desarrollar aquello que les gusta o aquello para lo que están especialmente dotados es otra de las formas de frustrar sus expectativas. Es importante recordar que existen distintos tipos de inteligencia y que no es conveniente valorar uno o dos tipos de forma preponderante. En la escuela, la inteligencia lógico-matemática y la lingüístico-verbal están especialmente sobrevaloradas, dejando de lado a los alumnos que destacan en cualquiera de los demás tipo de inteligencia.

3. Otra manera muy efectiva de desilusionar a un alumno es no hacerle partícipe activo de su aprendizaje, no permitirle ser generador de contenidos, en definitiva, no tratarlo como un sujeto responsable. Dar lecciones magistrales o “dictar” una lección son los caminos más fáciles para que a los alumnos les aburra la escuela y renieguen de su educación.

4. Muy relacionado con el punto anterior, no proporcionar a nuestros alumnos un aprendizaje significativo, es decir, pedirles que memoricen sin comprensión, que aprendan sin ningún tipo de emoción, les conduce inevitablemente a la desidia más absoluta.

5. No enseñarles a ser maleables, a adaptarse a situaciones cambiantes es otro de los caminos directos a la frustración. La educación tradicional tenía como objetivo “completar” al alumno para permitirle alcanzar una vida adulta plena. Ahora la educación debe prepararle para que sepa adaptarse a situaciones nuevas en un mundo lleno de incertidumbre.

Buena parte del fracaso escolar, y sobre todo del abandono temprano de los estudios, está íntimamente relacionado con estas situaciones que viven muchos niños y jóvenes, y que poco a poco van destruyendo su autoestima y su interés por aprender.

(Si lo deseas puedes comentar el artículo, tus comentarios serán bienvenidos, y si quieres vincular el artículo a tu web o blog, puedes hacerlo sin ningún problema). Correo de contacto: fracasoacademico@gmail.com 

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